PeDazO DisTorsIoN CoGnitIVa

Con mis nuevas perspectivas haciendo cola para poder ser expresadas en idioma tecla de ordenador y con la recién adquirida accesibilidad al tiempo necesaria para darles paso, estoy preparada para traducir el potencial de mi cabecita en algo que no sea contraproducente. En cosas concretas, como por ejemplo, hacer caso a la vocecita que me dice que desarrolle mis teorías en vez de dejarlas para otro momento. Que puede que no tengan demasiado sentido o trascendentalidad, y puede que no sirvan como próximo descubrimiento alucinante para la humanidad, pero me sirve de mucho sacarlas de dentro.

Mi trabajo de introspección más reciente se puede resumir en reconciliarme con mi propia manera de funcionar. Habiendo identificado mi yo ideal repleto de expectativas propias y ajenas, de perfeccionismo, de intentos de compensar por inseguridades arrastradas desde hace tiempo, y a rebosar de estereotipos que no tienen lugar de origen concreto, destruir todo eso es el siguiente paso a dar. Mi problema principal tiene forma de conexiones interneuronales, como los separadores de escenas que utilizaban en Jimmy Neutron, o la representación gráfica de cómo Raven tenía visiones.

Para ilustrar este ejemplo, debería empezar por el principio. El yo ideal que cubre esta parcelita concreta de la que estamos hablando, para mí, tiene que ver con la superdotación, la genialidad, con esas personas que parecen superhéroes porque consiguen cosas que parecen imposibles y que jamás te plantearías intentar hacer como persona normal que no alcanza a comprender su divinidad. Cómo piensan ese tipo de personas es lo que más me intriga de todo. Me sentía identificada con su manera de hacer las cosas, comprendida con su manera de proceder y ver la vida, así que me dispuse a crear inconscientemente unas reglas rígidas como railes de tren para poder seguir esa mecha que se alineaba con cómo yo sentía que funcionaba. Unos raíles creados a partir de cómo debería estar funcionando mi cerebro, basados en cómo me imaginaba yo que esas personas piensan.

El grado de control sobre la cadena de eventos a la hora de introducir algo en tu memoria o intentar comprenderlo que esta situación supone, me llevó a pensar en cómo estoy pensando cuando estoy pensando, a visualizar la información metiéndose en mi cabeza y las conexiones neuronales que eso supone, a intentar controlar en qué parte de mi cerebro guardaba esa información para que no se me olvidase.

  • ¿Resultado 1? Claramente, no estar reteniendo dicha información por estar centrado en todas las otras cosas, y no saber aplicarla después por no haber estado atenta a ella antes.
  • ¿Resultado 2? Hay algo que estoy haciendo mal, a lo mejor es que no soy tan lista como quiero ser, porque si lo fuera no me debería de estar costando tanto esta situación. Al final la gente brillante se acuerda de las cosas fácilmente y sabe aplicarlas bien a nada que le introduzcan al tema, ¿no? (He aquí el meollo de la cuestión)
  • ¿Resultado 3? Voy a intentar controlar un poco más esta situación, a ver si perpetúo el ciclo vicioso correctamente.
  • ¿Resultado 4? ¿Por qué nada de lo que intento funciona? ¿Cómo narices se piensa?

Solución: Identificar el círculo vicioso y trabajar diariamente para dejar de perpetuarlo, identificando y deconstruyendo las bases en las que se sustenta. No es tarea fácil, y de momento no tengo unas directrices que haya probado suficientemente en «el-ensayo-clínico-de-mi-vida» para poder decir que funcionan, así que no puedo hablar de eso todavía.

La conclusión más importante a la que he llegado es que todo dentro de su propio círculo vicioso tiene sentido (por eso mismo se perpetúa), y que de nada sirve echarse en cara lo fácil y lógico que parece salir de él una vez estás fuera. El control constante que intentamos ejercer sobre situaciones en las que simplemente no nos corresponde hacerlo es una regla básica de la sociedad en la que vivimos.

La despersonalización a la que se llega en una situación tan confusa es simplemente una manera de reaccionar de tus mecanismos de defensa, para poder entender y trabajar sobre las barreras que estás creando tú mismo. Lo mismo pasa con el resto de emociones, ajustes y reacciones a la situación que estás enfrentando en ese momento. No es que estés haciendo una mala gestión de la situación, como puede parecer. O que tus características personales no te permitan ser suficiente y te tengas que conformar con dónde estás ahora. La realidad es que, como en el país de las maravillas, aunque nada tiene conexión aparente, todo tiene su propio sentido y su razón de ser.

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